5 mujeres científicas que quizá no conocías
En el mundo de la ciencia, hay figuras cuyos logros y contribuciones han dejado una huella profunda, aunque a veces sus nombres no reciban el reconocimiento que merecen, en este artículo, exploramos la vida y el legado de cinco mujeres científicas cuyas innovaciones y descubrimientos han cambiado el curso de la ciencia y la tecnología. Desde pioneras en matemáticas y física hasta inventoras cuya visión ha moldeado nuestro mundo, estas mujeres han enfrentado desafíos significativos en su camino hacia el éxito. A través de sus historias, descubriremos cómo su pasión y perseverancia rompieron barreras y establecieron nuevas fronteras en sus campos. Prepárate para conocer a Hedy Lamarr, Rita Levi-Montalcini, Maryam Mirzakhany, Lise Meitner y Emmy Noether, y cómo sus contribuciones continúan influyendo en la ciencia moderna.
Lo que encontrarás en éste artículo
5 mujeres científicas que quizá no conocías:
Hedy Lamarr

Hedy Lamarr, nacida Hedwig Eva María Kiesler el 9 de noviembre de 1914 en Viena, es conocida tanto por su carrera como actriz en Hollywood como por sus contribuciones innovadoras en tecnología. Aunque su fama inicial provino de películas como Samson and Delilah y White Cargo, Lamarr también dejó un legado en el campo de la invención.
A los 16 años comenzó estudios de ingeniería, pero los abandonó para seguir una carrera actoral. En 1936, huyó de su esposo y se trasladó a Estados Unidos, donde se convirtió en una actriz destacada. Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó para recaudar fondos y, junto al músico George Antheil, desarrolló el sistema de «transmisión en espectro ensanchado» o Frequency Hopping Spread Spectrum (FHSS). Este invento, diseñado para evitar la intercepción de señales de radio, se basaba en cambiar las frecuencias de transmisión, un concepto que posteriormente se adaptó para tecnologías como WiFi y telefonía celular.
A pesar de su reconocimiento en los EE. UU. y una patente que data de 1942, su invento no fue utilizado hasta la crisis de los misiles de Cuba en 1962 y su verdadera importancia se reconoció en la década de 1990. En 1997, Lamarr y Antheil recibieron el Premio Pioneer de la Electronic Frontier Foundation, y Lamarr se convirtió en la primera mujer en recibir el premio BULBIE Gnass Spirit of Achievement. En 2014, fue incluida póstumamente en el National Inventors Hall of Fame. En Austria, el 9 de noviembre se celebra como el Día del Inventor en su honor, reconociendo su influencia tanto en el cine como en la tecnología moderna.
Rita Levi-Montalcini

Rita Levi-Montalcini (29 de mayo de 1909 – 30 de diciembre de 2012) fue una neuróloga italiana galardonada con el Premio Nobel de Medicina en 1986. Nacida en Turín, se graduó en medicina y cirugía en 1936, especializándose en neurología y psiquiatría. En 1943, debido a las leyes, fue expulsada de la Universidad de Turín.
Después de la guerra, regresó a Turín y, en 1947, se unió al laboratorio de Viktor Hamburger en EE. UU. Durante los años 50, en colaboración con Stanley Cohen, descubrió el Factor de Crecimiento Nervioso (NGF), una proteína clave para la supervivencia de las neuronas.
Levi-Montalcini recibió el Nobel de Fisiología o Medicina por este hallazgo. Fue miembro de la Academia Nacional de las Ciencias en EE. UU. y recibió la Medalla Nacional de la Ciencia. Trabajó hasta los 103 años, destacando por su devoción al trabajo y al cerebro, como reflejan sus palabras: «El cerebro nunca debe jubilarse, sino trabajar noche y día, porque a cierta edad ya no es necesario dormir, es una pérdida de tiempo.»
Maryam Mirzakhany

Maryam Mirzakhany, nacida en Teherán en mayo de 1977, fue una destacada matemática iraní y la primera mujer en recibir la Medalla Fields. Aunque inicialmente soñaba con ser escritora, su talento en matemáticas emergió durante su educación en la escuela secundaria NODET, donde brilló en las Olimpiadas Matemáticas, ganando dos medallas de oro en 1994 y 1995.
Se graduó en Matemáticas en la Universidad Sharif de Tecnología en 1999 y luego realizó estudios de posgrado en la Universidad de Harvard, obteniendo su doctorado en 2004 con una tesis sobre geometría hiperbólica. Su investigación fue publicada en importantes revistas matemáticas y supervisada por Curtis McMullen, quien también recibió la Medalla Fields en 1998.
Mirzakhany trabajó en el Instituto Clay de Matemáticas y fue profesora en la Universidad de Princeton antes de unirse a Stanford en 2008. Recibió el Premio Blumenthal en 2009 y el Premio Satter en 2013, antes de ser galardonada con la Medalla Fields en 2014 por sus avances en las superficies de Riemann y espacios de moduli. Su legado incluye un fuerte mensaje de inspiración para futuras generaciones de mujeres en ciencia y matemáticas: “Puedo entender que sin la emoción las matemáticas se pueden ver sin sentido y frías. La belleza de las matemáticas sólo se muestra a sus seguidores más pacientes”.
– Mirzakhany.
Lise Meitner

Lise Meitner, nacida el 7 de noviembre de 1878 en Viena, fue una pionera en física nuclear, cuyo trabajo fue fundamental para el desarrollo de la fisión nuclear. A pesar de las restricciones que enfrentaron las mujeres en su época, Meitner comenzó sus estudios universitarios en 1901, tras el cambio de normas en Austria que permitió a las mujeres acceder a la educación superior. Se graduó en medicina en 1906 y continuó sus estudios en física.
En Berlín, Meitner trabajó en el laboratorio de Max Planck, donde conoció a Otto Hahn. Aunque el laboratorio no permitía la entrada de mujeres y Meitner tuvo que trabajar en un sótano, su colaboración con Hahn durante 30 años fue productiva. Juntos publicaron importantes investigaciones sobre el actinio, pero Meitner no recibió compensación económica por su trabajo, que fue financiado por su padre.
En 1912, el Instituto Kaiser Wilhelm de Física fue fundado, y aunque Hahn recibió un puesto como científico, Meitner solo obtuvo una colaboración gratuita. Sin embargo, Planck la nombró primera ayudante científica de Prusia, y recibió su primer salario en 1912. En 1918, Meitner y Hahn publicaron un artículo sobre el descubrimiento del proactinio, y al año siguiente, Meitner se convirtió en la primera mujer en obtener una plaza en una universidad.
A pesar de su contribución significativa, Meitner no recibió reconocimiento formal al mismo nivel que Hahn. En 1938, debido al panorama político, Meitner se vio obligada a escapar de Alemania y se trasladó a Suecia, donde enfrentó resistencia en el Instituto Manne Siegbahn. A pesar de las dificultades y el sueldo más bajo, Meitner estableció su propio laboratorio y continuó sus investigaciones.
Aunque el trabajo de Meitner fue crucial para la fisión nuclear, sus contribuciones no fueron adecuadamente reconocidas en el Premio Nobel que Hahn recibió en 1944. A lo largo de su vida, recibió varios premios y honores, incluidos el premio de la ciudad de Viena a la ciencia (1947), la medalla Max Planck (1949), la medalla Wilhelm Exner (1960) y la medalla Dorothea Schlözer de Göttingen (1962). En 1966, Meitner fue galardonada junto con Hahn y Fritz Strassmann con el premio Enrico Fermi. Strassmann, reconociendo el impacto de Meitner, nombró al elemento 109 de la tabla periódica «meitnerio» en su honor.
Emmy Noether

Emmy Noether, nacida en 1882 en Erlangen, Alemania, fue una matemática de gran influencia, conocida por el teorema que lleva su nombre y sus importantes aportaciones a la física teórica y el álgebra abstracta. Aunque inicialmente se formó en idiomas, decidió estudiar matemáticas en la Universidad de Erlangen-Nuremberg, donde a pesar de las dificultades, obtuvo su graduación en 1903.
Desde 1908 hasta 1915, Noether enseñó en el Instituto de Matemáticas de la Universidad de Erlangen sin salario, debido a la prohibición de contratar mujeres como profesoras. Posteriormente, se unió a la Universidad de Göttingen, donde trabajó junto a David Hilbert y Félix Klein, enfrentando la resistencia de algunos miembros de la facultad.
En Göttingen, Noether desarrolló su famoso teorema, que establece que a cada simetría continua en un sistema físico le corresponde una ley de conservación, como la conservación del momento o la energía. Este teorema es fundamental en la gravitación, la mecánica clásica, la teoría cuántica de campos y el modelo estándar de física de partículas. Albert Einstein elogió el trabajo de Noether, destacando su capacidad para abordar problemas matemáticos de manera profunda y general.
A pesar de la falta de un salario adecuado y la resistencia enfrentada a lo largo de su carrera, Noether es reconocida como una de las figuras más influyentes en las matemáticas modernas. Su legado sigue vivo en la comunidad científica, que la considera una de las mentes más brillantes del siglo XX.
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